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Entrevista a Txema Salvans

ENTREVISTA A TXEMA SALVANS

“La fotografía es muy cruel porque nada te garantiza que seas un buen fotógrafo por mucho que estudies”

Txema Salvans viene a Fotokalea a explicarnos toda su trayectoria y cómo ha formalizado sus proyectos en libros de fotografía.
Nos contagiará su capacidad de emprender proyectos, su tenacidad, su inquietud, su resistencia y su disciplina de trabajo.
Su charla se denominará -en tono irónico- ‘Si no saco un fotolibro, no soy nadie’

POR SANDRA REMÓN

Txema Salvans Foto: Estela de Castro

¿Desde cuándo haces fotografías y por qué?

Toda mi juventud, desde pequeño… mis lecturas iban más en torno a la ciencia. Leía a Asimov, a Darwin… Mi cabeza estaba puesta claramente en esa línea desde muy jovencito. Era un niño raro en ese sentido. Tenía claro que mi futuro iría por ahí.

A los 16 años, siendo estudiante de BUP, me apunté a un cursillo de fotografía, como a tantas cosas me había apuntado. Ésas cosas que haces de joven…

Enseguida descubrí que la fotografía le permitía a alguien tan curioso como yo… me daba una excusa que me permitía acceder a realidades y situaciones que de otra forma no habría tenido acceso. “Estoy haciendo unas fotos para la escuela”, decía. Y de pronto se me abrían puertas… Seguramente como le debe pasar a un periodista. Me atrapó más eso que el hecho fotográfico, de la cámara… que de hecho, nunca me ha interesado.

En fotografía pasa como seguramente sucede en la escritura o en cualquier disciplina artística, que desde el minuto cero yo ya componía las fotos de manera natural. Era algo que yo tenía interiorizado. Nunca nadie me tuvo que decir no pongas el horizonte justo en medio… Para mí ya había algo natural en la composición. En mis trabajos, ya muy de principio, en mis trabajos de escuela.. las típicas cosas que me mandaban hacer de profundidad de campo, velocidad, de exploración… eran fotos que ya eran correctas.

¿En qué escuela hiciste aquel primer curso que te hizo amar la Fotografía y qué vino después?

Empecé en la escuela Grisart de Barcelona, que aún sigue. Fue un curso de un trimestre y luego ya me apunté a otro curso más largo, también allí.

Empecé la carrera de Biología, pero seguía enganchado a la fotografía y ya empecé a vender reportajes.

De hecho el trabajo que hice en la escuela Grisart lo vendí en El País Semanal, que era lo máximo en esa época. Y apenas tenía 18 años. Era muy joven…

Me presentaba a concursos de viaje… cositas así… lo típico… Y la verdad es que siempre lo ganaba todo básicamente. Pero de una manera muy amateur (el Concurso del Carnet Joven de La Generalitat de Cataluña, el Concurso Rutas del Mundo…) pero yo seguía con la Biología.

Pero no sé cómo llegó a mis manos el poder presentarme a una beca de estudios para jóvenes profesionales. Y pedí poder ir al ICP (Centro Internacional de Fotografía) de Nueva York. Tenías que presentar cosas publicadas etc y yo ya tenía las fotos publicadas en El País… Se dio esa circunstancia de que los requerimientos que ellos pedían coincidían con lo que yo tenía… ¡Y cuál fue mi sorpresa cuando me la concedieron en 1995! Yo tenía 24 años. Y ya dejé Biología y me fui a la ICP.

Terminando esta primera beca en la ICP de Nueva York me concedieron otra en el centro de creación artística de ‘La Fábrica’ de Benetton, fundada por Oliviero Toscani, y estuve allí una temporada. Fue una experiencia interesante…

Estando en Nueva York me ofrecieron trabajo para quedarme allí, en el New York Times durante los meses de verano, pero yo estaba en una situación muy precaria económicamente, Nueva York es una ciudad muy dura y yo que soy muy emocional en el sentido de que necesito mantener siempre un equilibrio emocional y para mí eso pasa por mis amigos, por mi pareja, etc.. Así que decidí que no, que quería volver a Barcelona.

De hecho el tipo del New York Times, cuando le dije que no, me dice “oye, veo que hablas mal inglés… Seguramente no me has entendido… Te he ofrecido trabajar tres meses en el New York Times…”. Supongo que hacía bien las cosas, que me vio joven y con mucho ímpetu… Dejé pasar ese tren y mi vida hubiera sido seguramente muy diferente…

Foto: Txema Salvans

¿Retomaste la carrera de Biología al regresar a Barcelona?

Nunca acabé Biología, carrera a la que dediqué tres años. Yo soy de Ciencias. Todas mis lecturas, todo lo que yo leo y el filtro con el que miro el mundo viene de la ciencia. De hecho yo de literatura sobre fotografía me lo he leído porque me lo tengo que leer, pero con lo que yo disfruto es más con lecturas de etología, sociología, biología, evolución, del universo… de todo el rollo éste.

En mi fotografía el elemento humano siempre está muy presente y para mí es fundamental. Y en todos mis discursos fotográficos y en todas las historias que yo voy haciendo, siempre hay muchos términos sacados de la biología o de la etología o de la ciencia básicamente, y no términos de la historia del Arte, donde tengo lagunas importantes de conocimiento. Ésa es mi fuente. Pero de la misma manera que hay fotógrafos que han pasado por Filosofía o Arquitectura…

Yo creo que es fundamental como fotógrafo cuando tienes un saber acumulado, como diría Marx, universitario. Además, aprendes la disciplina del esfuerzo, porque has tenido que estar allí estudiando, buscando información en la biblioteca… o aunque sea en la cafetería. Pero hay una cierta disciplina.

En mis clases de fotografía, siempre digo a quienes vienen directamente a estudiar fotografía y no han pasado por carreras universitarias que lo que te hará crecer intelectualmente y crecer a tu fotografía es la lectura, porque cuando dejas de estudiar todo se convierte en un páramo… Y ya no introduces nuevas ideas. Pero el hecho de leer hace que todo aquello que tú haces te vaya nutriendo y vayas cogiendo nuevos enfoques. Un día lees un libro o un párrafo de un libro que te ayuda a reinterpretar lo que estás haciendo o a introducir nuevos elementos.

Seguimos en Barcelona. Tienes 26 años…

Tuve la suerte de que en 1997 gané el Primer Premio FotoPres de La Caixa, cuando era un concurso muy importante, con dos proyectos de los cuatro que presenté. Nadie me conocía en ese momento. Los cuatro llegaron a la final y me premiaron por una historia de bodas (‘¡Viva los novios!’) y por el seguimiento de un jugador de ajedrez invidente (‘Historia de Joan Durban’).

Aquel premio me situó de golpe en posición de poder trabajar de una forma más habitual en historias de dominicales en La Vanguardia, El País… Tuve una cierta inteligencia o intuición de no meterme a trabajar fijo en un periódico.

“Una boda es una gran oportunidad para hacer buenas fotos porque tu presencia está justificada.
Nadie te va a preguntar qué estás haciendo allí”

¿Aquellas fotos de bodas que te hicieron merecedor del premio eran de bodas que fotografiabas como fotógrafo comercial?

Sí. Las bodas para mí fueron una oportunidad. Una boda es una gran oportunidad para hacer buenas fotos, independientemente de las que quiera el cliente, porque en una boda la presencia del fotógrafo está justificada, nadie te va a preguntar qué estás haciendo allí. Se dan muchas situaciones interesantes, hay situaciones emocionalmente potentes. La situación de la fiesta, donde la gente va medio borracha y puedes hacer fotos la mar de divertidas… Tú, como fotógrafo, aprendes a sociabilizarte mucho, pero tienes que estar controlando porque hay que hacer las fotos que hay que hacer y no te puedes despistar…

Quizá la última la hice hace 5 ó 6 años. Se casaba una persona del mundo del arte. Yo siempre había hecho bodas para gente con cierta sensibilidad artística y que les apetecía que lo hiciese yo. Porque al final el fotógrafo tiene una presencia increíble y es importante sentirte a gusto con él.

He fotografiado muchas bodas de gente del mundo la publicidad, que fue la otra pata que yo descubrí y que me permitió tener recursos para elaborar mis proyectos personales: trabajar en Publicidad, que es algo que nunca he dejado de hacer. 

Siempre he mantenido el equilibrio de la fotografía personal, que se financia con el trabajo de encargo. Y ese trabajo de encargo, el que mejor pagado estaba, era el de Publicidad.

En ese sentido, yo he hecho mucho de todo dentro de la fotografía. Lo único que no he hecho es una fotografía mucho más técnica como puede ser el producto, que ya requiere una destreza y equipos muy específicos.

Foto: Txema Salvans

¿Cuál es tu equipo actualmente?

Ahora, todo lo que hago a nivel personal, lo hago con una cámara que se llama Cambo Wide. Una cámara de gran formato. Una cámara de placas. Es con la que yo trabajo mis proyectos personales.

El proyecto ‘My Kingdom’ que he publicado ahora con la editorial Mack está hecho todo con Hasselblad y con Mamilla 6 7.

Y el primer libro que hice, ‘Nice to meet you’, estaba hecho con paso universal y era Nikon y Leica.

He ido cambiando de formato y de cámara en cada proyecto, lo que ha hecho que yo cambie el resultado final de las imágenes.

La interfaz de los fotógrafos es nuestra cámara, y la cámara nos limita lo que vamos a poder hacer. Tú has de ser lo suficientemente listo, ver rápidamente las limitaciones que tiene cada cámara y sobre todo ver cuales son sus mayores virtudes.

Cada proyecto que he ido haciendo se ha basado en las virtudes de la cámara que he utilizado.

En el proyecto de la prostitución (The Waiting Game 1) era muy importante la calidad. La cantidad de letra pequeña que yo podía tener dentro de esa imagen.

En cambio en ‘Nice to meet you’ son fotografías de acción, de movimiento, de manos que se cruzan, de niños que chapotean… Ahí necesitas una cámara rápida y ágil. De ahí el paso universal.

Al final, cada proyecto va ligado a una cámara concreta.

“Cada proyecto que he ido haciendo se ha basado en las virtudes de la cámara que he utilizado”

¿Todos tus proyectos han nacido de ti, o de ideas que te han dado, de encargos profesionales…?

El proyecto de la prostitución me llevó ocho años… ‘My kingdom’ son 6 años… Hay tanto trabajo detrás… que o te interesa mucho a ti o si no, no lo haces. Lo que sí que es cierto es que el trabajo de la prostitución… yo tenía muy vista esta problemática y emocionalmente me daba mucha pereza y sí que surgió de un encargo de El País que me dijo que necesitaba un par de fotos de prostitución de carretera. Y ahí dije voy a aprovechar esta circunstancia, la obligatoriedad de tener que hacer estas fotos, para ver de qué manera puedo hacer estas fotos para luego seguir con este tema.

¿Por qué el Mediterráneo? ¿Por su luz, por cercanía?

Empezó un poco así por casualidad… Porque es una línea muy definida… Porque, como fotógrafo, ¿dónde empiezas y dónde acabas? Esta idea del Mediterráneo, todo el mundo sabe lo que es. A un chino le hablas del Mediterráneo y sabe lo que es, porque es donde comenzó la cultura de la Democracia, los romanos, los griegos… Está muy anclado en el saber de todos y no requiere gran explicación.

Si hubiese estando en la parte de Galicia por ejemplo habría tenido que dar muchas explicaciones…Fotografío la manera de gestionar el tiempo libre en el Mediterráneo español. Y el concepto de Mediterráneo todo el mundo lo tiene muy claro.

Más que por proximidad… (tengo más cerca Francia y Algeciras me queda a 1.200 kilometros….) es porque es una línea muy clara y muy definida donde suceden muchísimas cosas. Y al final yo he decidido ser un súper especialista de una cosa concreta para después sacar información más global.

En el proyecto ‘The Waiting Game’, en el primero pongo el acento en la prostitución y en el segundo en la espera.

Y esa espera sí que es global. La entiende cualquiera.

Así como la prostitución es diferente dependiendo de la cultura y se manifiesta de diferentes maneras… El concepto de espera sí es universal y con este segundo libro le doy otra dimensión al proyecto total.

A mí me preocupa que mis fotos como fotos funcionen en el sentido clásico de la palabra, que mis libros como libros individualmente funcionen, pero que entre mis libros también haya un diálogo. Es lo que me definiría como fotógrafo autor. No tanto porque mis imágenes tengan unas características muy extrañas de Photoshop o de manera de hacer… sino sobre todo por la temática y por la manera en que yo trabajo una circunstancia muy concreta.

¿Cómo editas tus fotografías? ¿o no las editas? ¿o te las editan?

Trabajo con película. Revelo. Y a la hora de hacer los libros y exposiciones, escaneo los negativos en el laboratorio copia y les doy un tono parecido. Lo que en cine llaman el etalonaje, que es darle una luz similar a todo. Pero es lo mismo que haría cualquier fotógrafo. En mis fotos como hay mucho cielo siempre intento que no aparezcan los magentas… que quede todo muy igualado. En ‘My Kingdom’, al ser en blanco y negro, básicamente lo que igualo es el contraste para que todas las fotos tengan un contraste parecido. Aquí ya no hay el problema del color.

En color es más complicado porque hay que buscar que todas las fotos funcionen bien.

¿Te relajas positivando tus fotos en el cuarto oscuro?

A mí el cuarto oscuro nunca me ha relajado. No me interesa. Me interesa sobre todo el acto fotográfico. Ir a hacer fotos, con furgoneta, yo solo, con mi cámara y a deambular…

¿Cómo es uno de esos días?

Yo tengo una Westfalia, una Mercedes Marco Polo, que es una herramienta fundamental, pues me permite salir de Barcelona y pasar varios días. Llevo unos puntos de parada fijos que siempre voy fotografiando como Marina d’Or o Torrevieja, que son lugares de anclaje. Y tengo lugares fijos que ya sé que están bien para dormir en la furgo. Y me paso el día conduciendo de arriba para abajo.

“Muchas veces, cuando hago salidas, aviso en Facebook ‘estaré en Murcia estos días, ¿alguien me quiere acompañar’ y encuentro a gente”

¿Te sirves de Google Maps para localizar?

En los dos últimos años (para el proyecto que he estado haciendo de perros por ejemplo) sí que he empezado a usar Google Maps. Exploro los polígonos, si hay casas con piscina… pues son lugares susceptibles de que haya perros…

Y muchas veces, cuando hago salidas, aviso en Facebook “estaré en Murcia estos días, ¿alguien me quiere acompañar?” y encuentro a gente que no saben exactamente dónde voy a encontrar perros o pescadores, pero me dicen “vamos a un lugar de segunda residencia que es posible que encontremos algo”… A mí me ha funcionado muy bien y además es muy agradable. Generalmente voy con una persona. Y es simpático…

¿Te la lo mismo un espacio natural que una ciudad, un barrio…?

Dentro de ciudades no fotografío. Fotografío más los espacios interurbanos. Los no lugares, que llaman. Pero también lugares de segunda residencia, polígonos, lugares de playa, de entreplaya, de donde se aparca el coche… Estos lugares un poco intermedios, no definidos, que son muy trabajados en fotografía… El parking del Carrefour… Lugares de este estilo… Es lo que a mí me acaba funcionando mejor.

Foto: Txema Salvans

Un domingo cualquiera en que no estás trabajando en un proyecto… en tu tiempo libre… ¿haces fotos?

En mi tiempo libre no hago fotos. Estoy con mis hijos. Hago fotos a mis hijos del día a día para ir teniendo, porque los niños crecen muy rápido. Pero por la calle no llevo la cámara. Yo cuando estoy trabajando estoy muy concentrado. Es muy desgastante. No es una cosa lúdica. No estoy pensando “‘Qué bien! ¡Mañana me voy!” Es disciplina de trabajo. No me estoy yendo a Brasil a la selva, ni a países exóticos, ni a situaciones de guerra donde seguro que encuentras fotos…

Yo estoy fotografiando la cotidianidad y es muy difícil encontrar buenas fotos en estas circunstancias porque para mí ya conozco todo esto y no tengo el efecto… Cuando uno llega por primera vez a Nueva York todo le llama la atención y todo lo fotografía. Pero cuando llevas ya 10 años viviendo…

Cuando yo estoy trabajando en el Mediterráneo cada foto tiene un sentido. No la he editado simplemente porque es bonita y listo. Siempre hay una conjunción entre el escenario y lo que está sucediendo o el personaje que lo está habitando.

“El Arte se basa en el misterio y en lo que no se puede explicar. En lo que cada uno puede ver y evocar”

¿Cuál es tu foto favorita?

Afortunadamente, tengo varias… La portada del libro de la prostitución es una foto que me gusta mucho, que reúne muchas condiciones… Tengo alguna otra foto de los españoles de vacaciones que también me gustan mucho… Tengo varias.

¿Y por qué te gustan más estas que otras que son parecidas? ¿Tú qué le ves?

Eso ya pertenece al mundo de lo intangible. En la fotografía no se puede transmitir todo en palabras. Es polisémica. Cada uno puede ver y evocar según sus circunstancias personales, emocionales…

Si a ti te gusta un arquitecto, no copies su arquitectura. Copia su manera de entender la fotografia Igual con la fotografía. Si a ti te gusta Txema Salvans, no te pongas a hacer las fotos que ya hace Txema Salvans. Intenta entender cómo él ve el mundo.

La fotografía, igual que la literatura o la pintura. no es tanto el acto mecánico sino lo que hay detrás. Lo que hace que hagas estas fotos o te resulte interesante…

El Arte se basa en el misterio y en lo que no se puede explicar y lo que cada uno puede ver y evocar. Al contrario que la ciencia, que no busca evocaciones. Busca certidumbres y fórmulas y manera de poder objetivizarlo todo. Pero el Arte en general, gracias a Dios, es absolutamente subjetivo. Tanto, que puede haber gente que le encante mi trabajo y gente que no le interese para nada.

¿Qué aprenden contigo los alumnos de tus talleres? ¿Qué te dicen al terminar?

La sensación que normalmente la gente tiene siempre que viene a mis talleres es que se van con muchas ganas de hacer fotos. Les enseño cosas que nos están rodeando y que están a su alcance, no son fotos de África ni de situaciones de guerra… Está allí. A su alcance. Y a partir de aquí, que cada uno encuentre su manera de hablarlo.

Cuando yo estudiaba en el ICP cada jueves veía un fotógrafo que hacía una ponencia: uno del New York Times, otro que trabajaba para la Casa Blanca, otro que hacía portadas… Y es con lo que más aprendí. Porque aprendí primero lo que no me interesaba para nada, aunque me resultase interesante… yo no me veía… porque la fotografía va muy ligada a las circunstancias emocionales y personales.

Si tú no eres capaz de mirar a la gente a la cara… si eres una persona tímida (yo de pequeño era súper tímido) no vas a ser capaz de hacer el tipo de fotografía que yo hago, pero igual haciendo foto de bodegón o de arquitectura eres la leche porque te relacionas bien con la luz, eres súper sensible a los volúmenes etc etc etc

La fotografía es muy cruel porque nada te garantiza que seas un buen fotógrafo, igual que nada te garantiza que seas un buen poeta, por mucho que estudies. Si tienes eso, que es un ingrediente extraño que no se puede definir, lo otro en lo que tienes que insistir es en la disciplina de trabajo. Elaborar proyecto y darle y darle y machacar. Ahí te vas descubriendo y vas dándote tu barniz y tu historia. Pero la fotografía es cruel en ese sentido, igual que en las otras disciplinas del Arte. Hay algo que te viene dado y lo tienes o no.

Tenía un estudio que acabó convirtiéndose en mi hogar. Pero yo nunca he hecho fotografía de estudio. Mi estudio era mi espacio vital, para estar solo, que ésa es mi circunstancia fundamental. Por eso seguramente soy fotógrafo. Porque me encanta estar solo. Pero después, decidimos hacer hacer obra y mudarnos allí con los niños y mi zona de trabajo se ha quedado en una pequeña habitación y listo.Pero para mí mi casa es fundamental. Doy mucha importancia a la estética y a la luz que hay en mi casa.

Tiene que estar muy justificado que entre un mueble de Ikea en mi casa. Prefiero coger un mueble reciclado de donde sea. Porque además si yo hago un tipo de trabajo que se basa en el buen gusto y el buen criterio de los demás, no puedo estar amueblando toda mi casa con Ikea. No es un tema de dinero, sino de estar atento a las cosas que te puedes encontrar. Es importante que los objetos que te rodean tengan una cierta historia.

La ponencia de Txema Salvans en FotoKalea 2019
tendrá lugar el sábado 6 de abril por la tarde
(ver programa)