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Entrevista a Nacho Gil

ENTREVISTA A NACHO GIL

“El proceso creativo comienza con la decisión de salir a la calle”

POR SANDRA REMÓN

El sábado 2 de junio pasaremos la primera parte de la tarde disfrutando de la charla del fotógrafo urbano Nacho Gil, cuyas fotos de calle de Madrid siguen a diario más de 32.000 personas. Un empresario que hace seis años descubrió que la fotografía le ayudaba a desconectar de su trabajo y que se ha convertido en la pasión a la que hoy le dedica su jornada completa. Tras publicar dos libros y miles de fotografías, llega a Vitoria para hablarnos del proceso creativo del fotógrafo.

Vamos a charlar unos minutos con él. Podrías ser tú… 🙂

¿Te imaginabas hace unos años, cuando descubriste tu pasión por la foto urbana, encontrarte hoy día con dos libros publicados, miles de seguidores, siendo ponente en el ‘I Congreso de Fotografía Urbana Nacional FotoKalea 2018’?

Nunca imaginé ese escenario. Mi pasión por la fotografía ha ido evolucionando. Es un camino en el que disfruto de lo que me voy encontrando. Un amigo me dijo una vez que cuando uno vive la fotografía con pasión, siempre hay recompensa. Mi experiencia lo confirma.

¿Cómo recibiste nuestra llamada?

Con mucha ilusión. Creo que la iniciativa que habéis tenido es muy ilusionante y, desde el primer momento, me pareció un proyecto muy bonito. Estoy seguro que va a ser un encuentro enriquecedor y con futuro.

¿Cuánto tienes de empresario y cuánto de fotógrafo urbano?

Si te soy sincero, cada vez tengo más de fotógrafo. La experiencia de emprender ha sido muy útil y de gran importancia en mi vida pero, en estos últimos años, mi percepción de lo que me rodea ha ido cambiando y mis prioridades también.

¿Cuál es tu meta como fotógrafo?

Como te decía, el propósito es el camino. Lo que más disfruto es estar en ese camino y vivirlo con intensidad. Todo el aprendizaje, los encuentros, las oportunidades de crecer y desarrollar mi creatividad, enfrentarme a nuevos retos que me estimulan, descubrir nuevos lugares… No hay metas concretas porque la meta parece el final de algo y yo no quiero que esto termine.

¿Cuántas fotos calculas haber hecho desde 2012? ¿Cuántas conservas?

Desde 2012 he podido hacer más de 35.000 fotos. La mayoría están en los discos duros que conservo. Hay una parte de esos discos duros que no he vuelto a revisar desde hace dos o tres años, pero ahí están las fotos. La verdad, no me planteo demasiado las fotos que he hecho, estoy más en lo que me queda por hacer.

 

¿Qué hay de ti en cada libro?

Todo. Cada libro habla de mí en el contexto en que se hizo el libro. En el primero, habla de una persona inquieta, primeriza, inconsciente y un poco temeraria. Me metí en la fotografía de lleno y me dediqué a ello casi de una manera obsesiva. En el segundo habla de alguien con un poco más de madurez, con una mirada más educada y con otra sensibilidad. Digamos que el primero fue un trabajo más iniciático y el segundo, más de autor.

 

¿Necesitas salir en soledad para hacer tus mejores fotos?

Me gusta mucho salir en soledad porque siento la fotografía como un momento íntimo de conexión con el entorno, de dejarme llevar por mis pasos sin un rumbo establecido. Así lo siento y así me gusta vivirlo. También disfruto acompañado por alguien con quien tenga confianza porque surgen buenos momentos para compartir, pero salgo más veces solo que acompañado.

¿Cómo te relacionas con el fotografiado?

Depende mucho del momento. Hay veces que no me relaciono en absoluto, busco la fotografía y sigo mi camino. No me gusta la foto posada y esto hace que la relación con el fotografiado sea, quizás, un intercambio de miradas, una sonrisa o un educado saludo. A veces, me pasa que veo una escena que me gusta y me acerco a la persona para pedir hacer la fotografía. No suelo tener respuestas negativas, aunque alguna hay. Luego siempre nos quedamos un rato hablando y, si está interesada, le envío la fotografía. Me gusta estar abierto en el momento y en el lugar.

¿Esperas? ¿Caminas y disparas al paso?

Y todo al mismo tiempo En mi caso se dan todas las situaciones. Espero, camino, disparo al paso, vuelvo a caminar… me tomo un café y sigo caminando y disparando. Encuentro una luz adecuada y me quedo observando, sintiendo. Son momentos de mucha concentración en los que se establece una conexión interna que me emociona. No sé si de ahí salen las mejores fotos, pero disfruto mucho de la experiencia.

¿Qué llevas cuando sales de urbanas?

Llevo mi cámara, baterías de repuesto y un par de tarjetas de memoria. Voy siempre muy ligero.

¿Te importa que te vean haciendo la foto o prefieres pasar desapercibido y por qué?

A mí me gusta pensar que paso desapercibido y es posible que, en muchos casos, lo consiga. Suelo ser discreto y, en estos años, he aprendido a no llamar demasiado la atención. Depende mucho de los lugares, en aquellos en los que hay multitud es fácil. Sin embargo hay lugares que no están transitados y aquí es bastante complicado que alguien con una cámara pase desapercibido. Como decía antes, prefiero captar un gesto o una situación que surja de la naturalidad del momento y evitar las poses.

¿Cuándo en blanco y negro y cuándo en color?

De momento me siento más cómodo con el blanco y negro. Admiro a aquellos fotógrafos que son capaces de componer buenas fotos en color, a mí me parece muy complicado. En alguna ocasión veo que el color puede aportar algo a la foto y decido trabajarla en color, pero no es lo habitual en mi caso.

¿Cuáles son tus fotógrafos urbanos más admirados?

Me gusta mucho Trent Parke, sobre todo en el libro ‘Minutes to midnight’ y la manera en que busca la luz. Por razones similares, también me gustan Daido Moriyama y el fotógrafo irlandés Eamon Doyle y su libro ‘On’. Para fotografía en color, Saul Leiter y Alex Webb son fotógrafos que me interesan mucho… Te puedo citar un montón de fotógrafos que me interesan: Helen Levitt, Diane Arbus, Richard Kalvar, William Klein, Elliott Erwitt, Bruce Davidson. Del grupo de In Public: Nick Turpin, Matt Suart, Graciela Magnoni… En realidad hay un montón de buenas referencias.

¿Cuánto hay de emocional en tus fotos?

Hacer fotografía tiene, para mí, un gran componente emocional, de contacto con el entorno, de fluir con él y vivir las emociones que van surgiendo. Y, en este sentido, hay de todo. Momentos casi místicos y otros de bajón total… Entre uno y otro, una buena gama de emociones. No sé si eso se puede percibir en mis fotografías.

 

¿Cuánto hay de creativo?

Salir a la calle con la cámara de manera habitual con la determinación de mirar para capturar una imagen ya me parece de lo más creativo. Yo vivo el proceso creativo como un ejercicio permanente y evolutivo que comienza con la decisión de salir, continúa con la acción de fotografiar y sigue con la revisión de las imágenes. A partir de ahí, un mundo que me encantará compartir en la ponencia que daré el próximo 2 de junio en ‘Fotokalea’.

¿Cuándo y cómo descubriste tu estilo?

Entiendo mi estilo como la fotografía en el ámbito urbano, en el que las personas son importantes tanto por su presencia como por su ausencia. Esto es lo que hago desde hace unos años y es lo que me interesa perseverar para seguir caminando. Aunque me cuesta reconocerlo, ahora creo que hay un aspecto documental que me interesa y también un punto antropológico que también me interesa. Esto forma parte de mi propio proceso de desarrollo fotográfico, es parte del camino en el que estoy.

 

¿Qué pretendes transmitir con tus fotos?

Como decía Helen Levitt: “se ve lo que se ve”