945 56 10 68
fotokalea@gmail.com

Entrevista a Marcelo Caballero

ENTREVISTA A MARCELO CABALLERO

“Uno primero tiene que entender la vida de cada comunidad y después hacer fotos con mucho respeto”

POR SANDRA REMÓN

El domingo 3 de junio llega desde Figueres a ‘FotoKalea’ el fotógrafo argentino Marcelo Caballero, con quien pasaremos la mañana aprendiendo a resolver los problemas visuales que nos encontramos cuando nos disponemos a realizar a fotografía de calle.

Su trayectoria profesional y vital es inmensa y difícil de resumir en una sola entrevista, pero vamos a intentarlo 🙂

Periodista, viajero, fotógrafo…
Si cada profesión fuera un quesito en un círculo ¿qué proporción ocuparía cada una?

No lo sabría especificar en qué proporción. Lo único que podría decirte es que todo ello son sólo etiquetas. Yo me definiría como una persona que vive con mucha pasión la vida y esa sería mi gran etiqueta, la gran proporción de mi existencia.

– ¿A qué años te hiciste con tu primera cámara? ¿Qué cámara era y qué handicaps tenía con respeto a la cámara que usas hoy?

La primera cámara que tuve fue una Zenith rusa usada con un objetivo fijo de 50 mm que era lo más barato que había en el mercado. Con esa cámara me fui al Amazonas y realmente era muy simple e intuitiva. Todo manual y ¡hasta el fotómetro era solar! ¡Ni siquiera una pila! Una buena forma de aprender fotografía con pocas cosas. No hace falta tener mucho para hacer una imagen.

– Empezaste con cámara analógica… ¿qué echas de menos de fotografiar con película?

Lo que más echo de menos es no tener esa ansiedad casi enfermiza de querer mirar en el visor de la cámara digital la fotografía recién realizada. Eso con la película no pasaba. Y era maravilloso esperar el revelado y la copia. Había un poco de misterio en todo ello. Era como encontrarte con un regalo inesperado.

 

– Has hecho fotos a lo largo y ancho del mundo y no siempre en condiciones de comodidad. ¿Cuál ha sido tu foto más difícil de conseguir y por qué?

La foto que no pude realizar. Ese instante mágico que sólo pude grabar en mi mente y no en una cámara.

– ¿Has tomado alguna foto incluso sabiendo que podía ser peligroso para ti?

Si, en muchas ocasiones. Y no tuve que irme muy lejos para hacerla. El otro día, en la esquina de mi casa, casi me atropella un coche por hacer una foto.

 

– ¿Qué diferencia hay entre la fotografía urbana que podías hacer en América Latina y la que haces ahora en España?

Ninguna.

– Has vivido en comunidades musulmanas, en el Tibet, en la India… ¿qué dificultades te has encontrado en cada lugar a la hora de hacer tus fotos? ¿Cómo se enfrentan a tu cámara las comunidades de diferentes religiones?

Como pasa con cualquier cultura que se visite: uno primero tiene que entender la vida de cada comunidad y después hacer fotos con mucho respeto. De esa manera, se borran las barreras y empieza el entendimiento, la complicidad.

– Has estado dos veces encarcelado… ¿Qué pasó con las fotos que llevabas en tu cámara al ser detenido?

¿Te refieres a mi viaje por el Tíbet? Bueno, en esa época era muy soberbio. Si venía alguien que quería extraerme la película de la cámara, era capaz de pelearme. Pero bueno, por suerte nadie me dijo nada, a pesar de que nos tuvieron incomunicados en una comisaría china durante varios días. Ahora, si alguien me pregunta por la calle “¿me has hecho una foto?”, le muestro la imagen que le hice y si le gusta la dejo y si no, la borro. Le doy la mano y me voy.

– Has convivido y fotografiado a personas de toda índole, en comunidades hippies o incluso en la selva. ¿Cómo lograste que los indígenas se dejaran fotografiar por ti naturalmente?

Tengo como norma no fotografiar apenas llego a un lugar. Primero intento conocer un poco a la gente, que me acepten, que se naturalicen con mi presencia. Y luego, con mucho respeto, les hago fotos. Así fue con las comunidades indígenas con las cuales conviví varios meses.

– ¿Qué problemas te has encontrado en tus viajes fotográficos y cómo los has solventado?

He tenido muchos problemas. Pero creo que excedería esta entrevista. Por eso te invito a que visites mi blog Miradas Cómplices y leas una historia que publiqué sobre mi accidentada visita a los asháninkas en plena selva peruana. No tiene desperdicio.
También te invito a que escuches una entrevista que me realizó Roge Blasco en su programa ‘Levando Anclas’ en Radio Euskadi.

¿Echas de menos las aventuras vividas o disfrutas igualmente practicando la fotografía más relajado?

Para mí no existe una práctica de fotografía más relajada. Puede ser una trepidante aventura ir al mercado de frutas y verduras de tu ciudad y encontrarte con un momento especial e intentar hacer una foto que refleje algo de todo ello. Nunca te puedes relajar en ningún lugar. La vida es una aventura llena de adrenalina.

– ¿Qué buscas transmitir con tus fotos: una curiosa cotidianeidad, una denuncia social…?

Una emoción.

– ¿La cámara es tu escudo o tu pase con invitación?

Mi cámara es una vieja amiga que siempre está conmigo en las buenas y en las malas. Ella responde a todos mis sentidos.

– ¿Cuál es el trabajo fotográfico que más satisfacción te ha supuesto?

‘Colores Humanos’, un proyecto fotográfico que me llevó casi 10 años y finalmente fue publicado en formato libro en el 2015. Y aún estoy en ese proyecto, estoy trabajando en una segunda parte.

– ¿Qué proyectos fotográficos tienes entre manos?

Uy… muchos… Tengo abiertos más de 10 proyectos.

– ¿Adónde quieres llegar en el mundo de la fotografía urbana?

A ningún lado. Sólo deseo tener un buen par de zapatillas, buenas piernas para
caminar y disfrutar de hacer fotos. No pido más.

¿Cuántas fotos calculas haber hecho en tu vida? ¿Cuántas conservas?

No lo sé, la verdad. Pero te confieso que no soy de hacer muchas fotos. Me gusta reflexionar un poco lo que hago para no repetirme. Eso lo he aprendido de la fotografía analógica. Al tener poco material (a veces sólo un carrete de 36 fotogramas) tenía que ingeniarme para hacer imágenes bien compuestas y no hacer fotos por hacer como se hace ahora con lo digital. Aún pienso en ‘modo carrete’ y me digo: “hoy he realizado 5 ó 6 carretes de fotos”. Ése es el promedio de fotos en un reportaje diario.

– Has expuesto en numerosas ciudades. ¿Qué exposición recuerdas con más cariño y por qué?

La que hicimos con Calle 35 en Barcelona en el 2011. Fue mi primer exposición colectiva y me sentía muy orgulloso de poder exhibirlas junto con mis compañeros, todos grandes fotógrafos de calle en España.

– De los premios que has obtenido, ¿cuál te ha llenado más?

Ser finalista en el ‘Miami Street Photography 2016’ con una fotografía que identifica mi forma de trabajar en la actualidad, es una doble satisfacción.

 

– ¿Qué pretendes que sienta el espectador al ver tus fotos?

Que se queden por lo menos un segundo. En este hoy, donde cada día circulan millones de imágenes por Internet y las redes sociales, eso ya es un piropo.