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Entrevista a Lilian Alcántara

ENTREVISTA A LILIAN ALCÁNTARA

“La cámara me confiere superpoderes: con ella me atrevo a cruzar fronteras y caminar por sitios a los que sin ella no entraría”

La hispano-brasileña Lilian Alcántara se licenció en Historia, cursó dos másteres en historia social de la cultura y en didácticas de las ciencias sociales y descubrió que como mejor podía aplicar su saber era a través de la Fotografía.

Combina su trabajo de investigadora con su pasión. Y todo su tiempo libre lo dedica a su proyecto personal, cuya primera parte acaba de publicar en forma de libro y que busca dar visibilidad a las mujeres del siglo XXI a través de la fotografía.

En Fotokalea reflexionará sobre la cultura visual en la fotografía desde la perspectiva de las mujeres.

POR SANDRA REMÓN

Foto: Diego Simas 

¿Cuándo comenzaste a expresarte a través de la fotografía?

Empecé hace seis años, con una cámara compacta digital que llevaba pilas, aunque ya me interesaba la fotografía como lenguaje antes, a raíz de otras discusiones relacionadas con el ámbito profesional. En este primer momento, la fotografía era para mí solamente un registro de la memoria, además de un instrumento didáctico para la enseñanza de Historia.

Poco a poco, la fotografía cobró otros significados y se convirtió en una forma de expresión. Esto ocurrió cuando salí de mi país, Brasil, y empecé a viajar más. De ahí la necesidad de contar historias, de retener y plasmar recuerdos, de documentar y mostrar los lugares que iba conociendo. Actualmente, es una necesidad.

Hago fotos hasta cuando no llevo la cámara encima. La cámara me confiere superpoderes. Es como un escudo que esconde mi timidez. Con ella me atrevo a cruzar fronteras y caminar por sitios a los que, sin ella, no entraría. Hablo con todo el mundo cuando hago fotos. Quien me conoce sabe que puedo estar media hora en una esquina conversando con un desconocido y agregarle a Facebook para luego mandarle una foto.

¿Eres autodidacta o has estudiado en alguna escuela?

Nunca recibí una clase de fotografía. La técnica la aprendí a base de muchos errores, jugando con las aperturas y velocidades… Todo muy intuitivo.

Para aprender a manejar las cámaras siempre leo atentamente el manual. Respecto al aprendizaje de la mirada, creo que es algo que se construye a lo largo de toda una vida. El primer crítico de arte moderno brasileño, Mario Pedrosa, decía en un libro que abordaba el tema de la educación artística para niños que el despertar de la mirada es un camino sin vuelta. Como si hubiera un portal, un canal de sensibilidad… que una vez abierto a través del lenguaje artístico, jamás volvería a cerrar. Él, como otros intelectuales de la primera mitad del siglo XX, intentaba compaginar sus preocupaciones estéticas del arte con su ideología política, que atribuía a los artistas la responsabilidad de despertar una consciencia social. Una sensibilidad hacia los demás. El debate sobre la supuesta función social del arte es muy largo y aún sigue latente, también en la fotografía, para los que la consideran una forma de expresión artística.

Con respecto a la construcción de la mirada, en mi caso, le debo mucho más a estos diálogos generados por la falta de consenso entre los que defienden y los que se oponen a la creencia de que el arte debería estar comprometido a una idea. En el caso de la fotografía, a un estilo. A ejemplo de Pedrosa y otras personas que han dedicado una vida a reflexionar sobre el aprendizaje artístico, siempre estaré dando vueltas al tema. Ya he cambiado de idea muchas veces… Sólo estoy segura de que, respecto al aprendizaje de la mirada, la mía la desperté, desde el punto de vista estético desde niña en las clases de pintura. Desde el punto de vista del contenido, fue cuando empecé a leer libros de áreas distintas en la biblioteca ecléctica de mi padre, especialmente de Arte y Sociología. Pero ambas siguen en construcción y continua transformación. El mundo no es estático y mi mirada tampoco debería serlo. No me gustaría que mi fotografía fuese anacrónica. Quiero ser una fotógrafa de mi tiempo.

Foto: Lilian Alcántara

¿Cuánto hay de Ciencias Sociales en tus fotografías?

Supongo que algo, que hay alguna influencia del mundo académico y de la costumbre que tenemos de ‘problematizar’ los fenómenos sociales. No puedo evitar, por ejemplo, desarrollar un proyecto de fotografía que contempla las mujeres, sin abordar mis preocupaciones sobre las cuestiones de género. ¿Cómo mirar la presencia efímera de las mujeres marroquíes por la calle, siempre de paso, sin remitirme a los conceptos que abordan la organización social de la vida pública y privada desde la perspectiva antropológica? ¿Cómo no fijarme en los papeles sociales, ideologías y valores inventados especialmente para esta sociedad? Reflexionar sobre ello mientras las observo es algo natural… Así veo todo. Con muchos matices. Para mí nada en la vida es blanco y negro.

“No me gustaría que mi fotografía fuese anacrónica.
Quiero ser una fotógrafa de mi tiempo”

¿Qué pretendes trasladar a quien ve tus fotografías?

Quiero que el espectador sienta la misma emoción que yo cuando me sorprendo con la escena que capturo. Ya sé que es mucho pedir, porque me emociono fácilmente con cosas banales de lo cotidiano que no emocionan a nadie. En mi fotografía siempre estará presente la paradoja que os comento: compaginar mi preocupación social de documentar la época que vivo y la expresión estética a través de un lenguaje personal, sin ataduras y compromisos.

Quiero ser explícita y sugerente a la vez. No me gustan las escenas demasiado preparadas, donde las personas son como piezas de ajedrez en un escenario tan perfecto que llega a ser escéptico… como un rostro sin arrugas, sin rastros de alegría o tristeza. Lo que pretendo es dibujar los rostros de la calle, iluminar el ser humano que hay detrás de él, sin esconderlo detrás de una sombra, a la vez que lo sitúo en una atmósfera mágica, paralela a esta misma realidad que pretendo representar. Mostrar la sorpresa, lo irreal, lo fantástico, que también es parte de la realidad. Es una idea difícil de transmitir. Por eso prefiero hacerlo a través de la fotografía. No siempre lo consigo, pero que quede claro qué es lo que busco.

Foto: Lilian Alcántara

¿Qué te aporta la fotografía de calle?

Primero habría que definirla… Ya sabéis que es un concepto que genera polémica. Todas mis fotos, salvo los reportajes sociales, las hago en la calle. No me paro a pensar en ningún momento que si lo que hago está de acuerdo con alguna definición de fotografía de calle. Así que para mí, es la calle la que aporta algo, o todo, a mi fotografía y no una idea preconcebida. Últimamente huyo de estos debates. Para mí todo es fotografía y, si las hago en la calle, pues son fotos de calle.

Se podría decir que fotografías la magia del día a día… ¿Vas en su busca o ella se deja encontrar?

Esto de buscar lo extraordinario en lo ordinario de cada día es algo que practico en todos los ámbitos de la vida. Quizá si alguien me psicoanalizara, diría que es un mecanismo de defensa, una forma de no afrontar la realidad. A mi favor diría que es todo lo contrario. Es dar más importancia a otros aspectos de la vida que a veces son subestimados y también son parte de la realidad. En el caso de la fotografía concretamente, es dejarme atrapar por la fantasía de los globos coloridos de los niños en el aire, por ejemplo, o por la luz incidiendo en la mitad derecha del rostro de una niña que camina sola por la Medina. Yo no lo busco. Esto sería imposible… De serlo, no sería mágico, aunque quizá sólo lo sea para mí. Pero no puedo evitar fijarme en ellos antes que el resto.

¿Qué prefieres, hacer fotos en tu día a día en Valencia o hacerlo en viajes internacionales?

Siempre llevo la cámara encima. Quizá haga más fotos en viajes porque es cuando más tiempo estoy en la calle, más relajada y con todos los portales de la percepción abiertos, cosa que no ocurre cuando estoy de paso, moviéndome de un sitio a otro. Lo que prefiero es poder estar en la calle con la cámara sin hora para volver y sin compromiso. Da igual el lugar.

Foto: Lilian Alcántara

Acabas de publicar tu primer libro ‘Desvelar (Reveal), una mirada femenina sobre Marruecos’ tras cuatro años de viajes y fotos. Háblanos del proyecto: cómo surgió la idea, las dificultades a las que te enfrentaste y cómo las solventaste…

‘Desvelar’ es una serie que compone un proyecto personal más amplio que busca dar visibilidad a las mujeres del siglo XXI a través de la fotografía: documentar cómo vivimos la calle, cómo nos mostramos al mundo y actuamos en el espacio urbano.

Desde hace tiempo estoy trabajando en ello, pero fue en 2018 cuando sistematicé mejor el proyecto. Una vez tenía consolidada la idea, empecé a buscar en mis archivos las fotografías que tenía en mente. A pesar de recordar cada imagen, la búsqueda fue y es un proceso que da mucho trabajo porque tengo un archivo grandísimo que crece a cada día… No suelo borrar mis fotos. Dejo que descansen para regresar a ellas de vez en cuando con otros ojos.

En esta “cata” me di cuenta de que podría dividir el proyecto inicial en tres partes y ‘Desvelar’ es la primera. Viendo mis fotos de Marruecos, percibí que de forma inconsciente siempre me he fijado en las mujeres… Ellas son mayoría en mis archivos. Así que la idea llegó después, cuando el inconsciente se hizo consciente.

Para su realización no encontré dificultades justamente por eso, porque el trabajo ya estaba construido. Cuando José de Almeida, el editor de ‘Camera Infinita’, me contactó, la serie ya era extensa y tuvimos que reducirla.


Si hubo alguna dificultad fue durante el proceso de ejecución del libro. No es lo mismo ver una foto en pantalla que impresa. Me decepcionó verlas en la primera prueba de impresión… Las miraba y no parecían mías. No tenían mis colores, no encontraba los planos destacados… Fue una dificultad, pero me ha enseñado muchísimo.

De no haber pasado por eso, no sabría que el resultado final depende de múltiples factores como la temperatura de color del papel, el tipo de impresora y perfiles de colores… para que transmita y mantenga la identidad del trabajo. Al final lo solucioné y el resultado quedó genial. Estoy muy contenta. Por fin mis imágenes se han convertido en fotografía.

Foto: Lilian Alcántara

¿Cuál es tu meta fotográfica?

Seguir siendo feliz con la fotografía… y no perder la capacidad de sorprenderme.

¿Qué enseñarás a los asistentes a Fotokalea?

Una reflexión sobre la cultura visual en la fotografía desde la perspectiva de las mujeres y su relación con el desarrollo de mis proyectos personales.

Parece que el porcentaje de mujeres en la disciplina de foto de calle es muy inferior al número de hombres. ¿Crees que esto es así?

Me temo que sí, que es real. Sigo el trabajo de algunas compañeras por las redes sociales, pero aún somos pocas en relación a los hombres.

“Quiero que el espectador sienta la misma emoción que yo cuando me sorprendo con la escena que capturo”

¿A qué crees que se debe?

No sé decir el porqué. Lo que veo es que las mujeres son muy activas en la fotografía, pero quizás están más centradas en otros géneros menos urbanos, como por ejemplo el artístico. Roberto DaMatta, un famoso antropólogo brasileño, explicaría este fenómeno a partir de los conceptos de casa e rua (casa y calle). El espacio público de la calle y el privado de la casa, según su visión, no son apenas espacios geográficos sino un modo de organización, de pensamiento, de posicionamiento. El mundo de la calle históricamente ha sido predominantemente masculino, mientras que el de la casa, femenino. Ambos constituyen dos esferas “inventadas” muy distintas y opuestas de acción social.

Su teoría me parece interesante para pensar la menor participación de la mujer en la fotografía documental o de calle. Es cierto que un concepto creado para explicar la sociedad brasileña jamás podrá abarcar la complejidad de la actuación de la diversidad de mujeres en el mundo contemporáneo, pero nos sugiere problemas y cuestiones interesantes. ¿Cuánto de esta forma de organización social aún perdura en nuestra forma de actuar, aunque sea inconsciente?

¿Qué les dirías a las mujeres que hacen fotografía de calle pero que no muestran su trabajo o no quieren hablar de él?

No puedo dar consejos en esto porque yo misma tengo una enorme dificultad a la hora de hablar a través del lenguaje verbal, de salir de “casa”… De ahí mi necesidad de comunicarme a través de la fotografía. Para mí es todo un reto dar el ejemplo y participar en este evento como fotógrafa. Estoy muy agradecida por la oportunidad. Quizá les diría que nos apoyemos más, como ha hecho la ponente de FotoKalea 2019 Amparo Muñoz muchas veces promocionando nuestros trabajos en sus artículos. Y que sean constantes, resistentes y persistentes.

Foto: Lilian Alcántara

Podrías citar a unas cuantas mujeres fotógrafas españolas para que los que nos leen pudieran investigar sobre su trabajo?

Cristina García Rodero y Cristina de Middel, ¡españolas de nuestro tiempo! Aunque no estoy segura de cómo clasificar sus trabajos… ¿fotografía documental? Sigo el trabajo de algunas compañeras en las redes sociales, pero algunas no son españolas. Citaría la fotografía urbana con un expresivo componente artístico de Isa Egea y Eugènia Cross. Y el trabajo documental de Laura Pina y el periodístico de Ana Palacios.

¿Qué tiene que tener una buena fotografía a tu juicio?

Es la que me produce emoción y la que me hace verme en ella. La que me hace parar de forma instintiva y la que me hace regresar a ella de vez en cuando. Casi siempre son las que me transmiten humanidad, incluso cuando la figura humana no está presente. Y que sea personal. A veces veo una foto que podría haber sido hecha por cinco fotógrafos distintos. Es lo que tienen las modas, que homogeneizan y aplastan la identidad… En esas imágenes no me detengo más que dos segundos porque me aburren.

¿En qué crees más: en el talento o en el esfuerzo?

Creo en ambos. Me gusta mucho la famosa frase de Picasso que dice algo como “que la inspiración me encuentre trabajando”. Creo mucho en eso. Hasta para aprender a caminar hemos necesitado practicar mucho. Todos andamos, pero algunos disfrutan especialmente de los movimientos y lo convierten en arte. Lo mismo con la escritura: todos tenemos un bolígrafo y sabemos escribir, pero no todos sabemos contar historias y reflejar sentimientos con metáforas. Si tengo que añadir algo, además de talento y esfuerzo, diría que también creo mucho en las oportunidades. La combinación de talento, esfuerzo y oportunidad es lo que todos desearíamos tener.

La ponencia de Lilian Alcántara en FotoKalea 2019
tendrá lugar el domingo 7 de abril por la mañana
(ver programa)