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Entrevista a Alberte A. Pereira

ENTREVISTA A ALBERTE A. PEREIRA

“Pensar que para hacer buenas fotos hay que ir lejos y a lugares exóticos es un error”

POR SANDRA REMÓN

El domingo 3 de junio por la mañana en FotoKalea aprenderemos a afrontar trabajos en el “espacio urbano” con el fotógrafo Alberte A. Pereira, que viene a Vitoria desde el pequeño pueblo de Pontevedra en el que vive: O Rosal, un entorno rural en el que practica su fotografía de calle.
Alberte A. Pereira, cofundador del espacio online de reflexión, diálogo y difusión de propuestas visuales de calle y documentales ‘Quitar Fotos’, imparte talleres en los que enseña a mejorar el sentido de la observación, la anticipación y el acercamiento en los espacios públicos, y sus fotos han recibido numerosos premios tanto dentro como fuera de España.
¡Vamos a conocerle un poco mejor!

¿Fue en 2012 cuando descubriste realmente tu pasión por la foto urbana? ¿Cómo fue? ¿Cuál fue el desencadenante? ¿Una foto genial que te sorprendió a ti mismo? ¿Una foto que compartiste logrando el ‘wow’ general? ¿Un viaje en el que tu cámara se te presentó como compañía inseparable para siempre?

Alberte A. Pereira – No fue exactamente en 2012 cuando me decanté por la fotografía de calle, ese año retomé la fotografía. Fue un poco más tarde y después de leer el libro de Eduardo Momeñe ‘La visión fotográfica’ y descubrir e indagar en la obra de Garry Winogrand, Friedlander y otros autores. Me di cuenta de que ésa era la fotografía que me gustaba.

– ¿Cuánto hay del Alberte de antes de 2012 y del Alberte fotógrafo urbano en ti hoy día?

A nivel fotográfico, del Alberte anterior al 2012 queda poco o nada. Hoy en día, la fotografía en el espacio público me interesa cada vez menos como foto única y más como una forma de explorar, observar y representar, desde un punto de vista de autor, el espacio urbano y la interacción humana en el mismo.

– ¿Imaginabas entonces cosechar algún día tantos premios de tanto prestigio?

El mejor premio que me ha dado la fotografía es la cantidad de gente que he conocido a través de ella. Y como forma de conocer mejor, o al menos intentarlo, el mundo que me rodea.
En cuanto a los reconocimientos, hay dos que me hicieron especial ilusión: ser finalista en el Miami Street Photography Festival 2015, porque era la primera vez que me presentaba a un concurso -sólo llevaba un año haciendo fotografía en color y sabía de la dificultad de conseguir algo por el nivel que había visto en ediciones anteriores-, y después, el segundo Premio LensCulture Street Photography Awards 2017, por ser un reconocimiento a la serie ‘Fragmentos’ y no a una foto única. Una serie en la que, además, salgo de lo más habitual y clásico. Arriesgo, en cierta manera. Una serie extraída de un proyecto con el que estoy contento de cómo está evolucionando y que espero algún día salga a la luz en formato fotolibro.

– ¿Qué llevas contigo cuando vas de fotos urbanas?

Poca cosa, la cámara, baterías y una tarjeta de memoria de repuesto, un bloc de notas y sobre todo, calzado cómodo. Y algo de dinero para café y cervezas. 🙂

 

– ¿Cuál es la pregunta que más te hacen los colegas fotógrafos y los aficionados que asisten a tus charlas y qué les respondes?

Pues, la verdad, no recuerdo ninguna pregunta en particular. Lo que sí hay mucha gente que asiste a los talleres que se preocupa mucho por las cuestiones técnicas. Y yo siempre digo que la técnica hay que conocerla y dominarla, pero no es lo principal. Lo principal está en nuestra cabeza, en qué queremos contar y sobre todo, en cómo lo hacemos.

– ¿Cuáles son tus proyectos fotográficos futuros?

Los futuros no tengo ni idea. Ahora mismo estoy intentando darle forma a ‘Fragmentos’ en formato libro. No suelo plantearme los proyectos muy definidos, porque me limita. Dejo que surjan a través de las propias fotografías, aunque tengo un par de ideas a las que les estoy dando vueltas e intentando encauzarlas. Pero vete tú a saber… A lo mejor a mitad de camino cambio la dirección que llevan y sale algo totalmente diferente.

– ¿Cuál es tu meta?

No me pongo metas. Si acaso, seguir disfrutando con la fotografía y mis vagabundeos por los lugares que visito.

 

– ¿Te consideras más emocional, más creativo… más…?

Más emocional. Ahora mismo me interesa encontrarme con el espacio urbano a través del vagabundeo intuitivo y la deriva de la que habla Paul Halliday. En la fotografía, en el espacio, público predomina lo intuitivo. Resolvemos problemas visuales en muy poco tiempo y aunque tengas una idea en la cabeza, al final no es una fotografía “construida”, es natural y espontánea.

– ¿Un error del que hayas aprendido?

Pensar que para hacer buenas fotos hay que ir lejos y a lugares exóticos es un error. Otra cosa es que te guste viajar -como es mi caso- y te estimule cambiar el lugar que fotografías, pero pensar que sólo fuera de tu entorno puedes hacer buenas fotos, es una equivocación desde mi punto de vista. Me lo hizo ver José Manuel Navia, en un taller suyo al que asistí. En tu propia casa, tu pueblo o en tu entorno más inmediato puedes hacer buenas fotos.

¿Disfrutas más el momento de la foto? ¿El del revelado? ¿Ambos por igual? 

Sin duda, quitando fotos! Perderme en una ciudad y dejarme llevar por la deriva urbana, me encanta, aunque no traiga ni una foto decente para casa. Yo lo denomino “soledad socializada”. Esa sensación de entrar en ‘modo fotográfico’ en el que te sientes invisible en medio del bullicio.
El procesado o postproducción no me gusta nada, le dedico muy poco tiempo, de hecho, no me paro más de 30 segundos en procesar una imagen por término medio.
Lo que sí me gusta cada día más es la edición, sobre todo después de pasarlas a papel. Ahí si me gusta ir ordenándolas encima de una mesa e ir dándole forma a una serie sobre la que esté trabajando.

– ¿Cuál ha sido tu foto más difícil y por qué te costó más que el resto hacerte con ella?

Pues no sabría decirte una. La fotografía de calle es difícil en sí misma. Ya lo dijo Joel Meyerowitz en su día, es “difícil que guste, difícil de ver y difícil de hacer”.

– ¿Prefieres buscar el momento o dejarte sorprender?

Me gusta dejarme sorprender. Soy incapaz de pararme más de 5 minutos en un lugar esperando a que pase algo. Soy más de vagabundear y dejar que las cosas fluyan, me sorprendan y aparezcan ante mí.

¿Te consideras un apasionado del color? ¿Cuándo prefieres el blanco y negro?

No descarto nada, ahora mismo sólo hago color porque considero que es como mejor me expreso en lo que hago. Pero a veces para un proyecto puede ir mejor el blanco y negro y para otros el color. Hay que decidir en cada momento y en función del resultado que busques. O incluso utilizar los dos. Actualmente se ven muchos trabajos donde se combinan las dos opciones y funcionan. No podemos autolimitarnos.

– ¿Qué consejo principal das a los fotógrafos urbanos que comienzan y te lo piden?

No acostumbro a dar consejos en cuestiones fotográficas. Cada cual debe seguir el camino que más le llene, el que más le guste y con el que más se divierta.
Siempre digo que debemos hacer fotos para nosotros mismos y no pensando en las modas, en los ‘likes’ de las redes sociales ni en imitar a nadie. Debemos ser nosotros mismos. Porque al fin y al cabo, cuando fotografiamos, estamos hablando de nosotros mismos y de cómo vemos el mundo que nos rodea.
El consejo que me doy a mi mismo y si eso, lo hago extensivo a los demás, es: arriesga!!

– En toda la entrevista hablas más de “espacio público” que de fotografía urbana, ¿por qué?

Bueno, aunque vosotros estais organizando el I Simposio de Fotografía Urbana, y yo soy uno de los ponentes invitados y mi ponencia versará sobre ‘Cómo afrontar trabajos en el espacio urbano’, lo que voy a decir no es contradictorio con la filosofía del propio evento. Sólo pretendo aclarar mi forma de entender la fotografía, que para mí va más allá del entorno urbano.
Supongo que el hecho de vivir en el entorno rural me hace ver las cosas de otra forma. Por eso, yo no le llamaría fotografía urbana, porque me parece que es un término reduccionista. Soy consciente de que en el ámbito urbano es donde más se practica y el que posiblemente da más o, en su caso, diferentes posibilidades. En el que, de alguna forma, nació tal y como hoy se entiende y se etiqueta como “fotografía urbana o de calle”.
Pero desde mi punto de vista, ubicarla sólo en el espacio urbano excluye a todo lo que no se desenvuelve en el entorno urbano, y eso a mi modo de ver no es del todo correcto. Considero que es fotografía sin más, al aire libre, directa, en los espacios públicos. Y mi pueblo o cualquier otro es tan fotografiable como cualquier gran ciudad. Tenemos muchos ejemplos de fotógrafos que han realizado grandes trabajos documentales en entornos rurales, periféricos, en playas…
Ya he escrito sobre eso en mi blog, aquí se puede consultar alguno de los ejemplos que pongo, que siempre es más gráfico.
Dicho esto, quiero dejar claro que mi ponencia se centrará estrictamente en el espacio urbano 🙂